domingo, 11 de abril de 2021

El Corazón Arde En Verdad - Libro 1 por Arturo Acosta

 




















Introducción


Los siguientes pasajes narran mi caída al abismo, a una mentalidad insana de terribles quimeras, que acechando las puertas de mi sensibilidad me derrocaron en el trono de mi máxima fuerza, en este libro todo el dolor se transforma en sabiduría, impulsado por el brillo de la luz diáfana mi fortaleza se consumó en poder, en el control de los impulsos inconscientes y en la consciencia que adquirí del engañoso mundo materia, junto con peligrosos pero reveladores matices del autosabotaje.



Capítulo I. De la oscuridad a la luz

 

  Fue una nueva luz, esa misma que se ve al nacer, luego de haber estado en un pozo de oscuridad salir renovado a la vida. Una guadaña, un altar, el asesinato en el arte, que siempre fue un asesinato a uno mismo, un morbo que entierra al artista, preparandolo para la descomposición, la descomposición representa a la malsana locura, a la pudrición del cuerpo y sus conductas, y a la degeneración de la mente y sus pensamientos, como si le pertenecieran, como si la debilitación del humano fuera la aprobación para creer cualquier cosa, sin darnos cuenta qué pasa y por qué el espiral de la muerte nos reduce a insanos, a mentes enfermas y a sufridores silenciosos.

En el hospital existe más paz, una pausa al dolor, el pánico y el terror, de la sombra liberada entre cánticos y turbios deseos, una paz que viene de ser defendido y protegido por seres de exuberante belleza, belleza que no es superficial o física ni corporal, si no que su belleza les es añadida por la nobleza de su tarea, porque puede alguien ser bello por fuera y estar podrido por dentro, pero bien saben el buen ánimo que aporta alguien con su armonía sin soberbia, alguien que con equilibrada autoestima puede aconsejar sin forzar a nadie a tomar su consejo, y hacerlo con la delicadeza justa para no creerse con la verdad absoluta, detalles que guardan al desprotegido corazón de la maldad reinante en su mente de loco.

Así los días fueron, luego de la pastilla o la inyección, la aceptación de la maldad. Una estrategia que ido y desesperado no se puede ver. Llegó la desilusión, el lobo fue detenido de seguir cavando en mis entrañas con saña mortal, los días que siguieron de descanso, desaparecía de la noche su ominosa gigantez, y un tímido descenso de la virtud hacía sonar de mis dedos acordes melodiosos de guitarra. No volví a escuchar la visión de los cuervos desde más allá de mi cama, no volví a leer un desorden que se confabulaba en herirme, nunca más volví a la casa de los tentáculos, donde en letanías grotescas invocaba al caos con la mentalidad del desafiante, ni volví al barrio de desquebrajados aullidos, donde los desafiados acechan a la presa en su cacería cósmica, envolviendo al cuerpo en su licántropo horror, despegando del cerebro toda cordura.

Una de mis letanías más fuertes tenía el don de despertar el mal de tiempos antiguos. Se hace mención de ser lanzado a las estrellas lejanas, y al final de la letanía de vivir todo aquél mal antiguo para trascenderlo, por lo cual se hace uso de la palabra evolución. Coraje, voluntad y decisión se van a la ruina con hechizos como estos, por eso en el hospital hice el signo del renacido, al arruinarse mi anterior “yo” tuve que brotar otra vez bajo nuevas formas. Una o dos semanas se extendió mi renacimiento, lleno de infantiles dudas pues mi forma tenía aún de vida poco tiempo. El cuidado de aquellos me animó para salir con determinación de la hospitalización, los días siguientes se convirtieron en trapo por la tocada del somnífero, las horas se devoraban en abstracción, y el silencio gris en mi mirada callaba la entera mente.

La luz representa la potencia con que llegan ciertas cosas para hacer un bien en tu vida, la luz o momento de iluminación como le llaman, puede ser una decisión que es acertada en alguna cuestión, o un momento de claridad, un momento donde se agranda la percepción para ver cosas que no estabamos tomando en cuenta. La luz siempre está ahí para todos, y nos sirve para una sana transición sin dolor, la luz puede aplicarse a todo, para vivir una existencia sin veneno autogenerado. Así que esa luz fue la que me sirvió para en una semana estar dado de alta de la internación. Una noche al lado de la ventana, las oscuridades se agitaban en una esquina de la habitación, pero ya no podían tocarme, me había iniciado en la luz, la misma luz que hoy es madre de mi autoconfianza.

Ya de pie, vuelto a la vida tras el espanto, floreció en mi jardín tras un escudo de luz, la sabia decisión de vivir la vida cual guerrero, un iniciado en el inconmensurable ardor, un idealismo de destello infinito, de consciencia resplandecida cual halo incesante, una nueva vida que emana el brillo impenetrable, con las razones que brindan fortaleza y dirigen la espada de la tempestad.

 

 

Capítulo II. Camino de la luz

 

El oculto enojo, el odio sistematizado, una barrera que aparta del camino, un dolor que diluye la frustración en un silencio filoso, y el ánimo se contrae marchitando su derredor. El semblante pétreo desconfía de aquél que dio protección y cuidado, y se odia al progenitor tanto que huele a infierno. Sus gritos son el eco maldito feneciendo mi alegría, la muerte injusta de mi interna buena vida, si florezco aplastará mi cabeza, si no lo hago moriré de tristeza. Huir parece sólido, cuando se deshace desarmandose él dandome la mano, se derrumba para mí y mi luz con él.

Ella, cincelada de buen gusto en su importante labor, me transfirió un consejo como proveniente de un suave sueño, y la luz me fue reestimulada, sin embargo yo ya tenía una oscura protección, renegrido viento me arremolinaba, y mi cabeza seguía sumergida, en la caverna tiritaba. Dividido en amigos y enemigos, signado por sombras bulliciosas el evolutivo deseo en mí persistía, cómo destruyo este enemigo sin matar mi niña risa, todo estaba en llamas, sin darme cuenta pasé a habitar la salamandra.

Fue entonces que llegó el hechicero blanco, sanador de fatales males, luminoso que guerrero me apartó de todo viento, que llegado al negro hades me recuperó de entre lamentos. Él enseñó a un padre a curar con luz, pues posee secretos que sabiamente da sin cortesías. Al llegar el momento la luz bañó mi día, y tras el canto de los pájaros aprendí lo que decía, tomé de su enseñanza para establecer contacto, con otras dimensiones de luces y buen tacto, ellos hicieron de mí también hechicero blanco, cuando estancado me encontraba me quitó el extraño manto, me quitó la serpiente deseosa de arruinar vidas, para poner la confianza en movimiento, activar la voluntad con una constante decisión, y poner en ruedo el coraje como característica de la personalidad en mi nuevo camino, de luz y curación, ayudado por seres, seres que sin nuestro conocimiento de ellos el mundo pareciera abandonado.

Antes de su llegada yo ya estaba en una búsqueda, la imaginación intuyendo las verdades despertaba en mí el fuerte ideal, e inconscientemente me inclinaba al precipicio del misterio, y desde el fondo de ese abismo una oscuridad me tentaba a regalarme sus secretos, secretos oscuros en los que yo, con mi luz, me embebí. Una luz en la inmensidad como para desquisiarse.

En un estado de amor fui creciendo en afinidad junto al rosedal, mi elección fue que me abriera la piel y compartieramos sangre, trocitos de nuestro espectro fueron a parar del uno al otro, y con placentera amistad nos encontramos en optimista vuelo, a la luz del incierto dédalo de amor, tentado a quebrantar el juego, tentado a destruir todo con una acción, al gozoso valle de maravillas, sin nunca más ser perdonado. Así su frío esplendor de pétalo se fue con el recuerdo de mi silueta, a naufragar en légamos de montaña, a desaparecer de mis palabras hasta arribar la mañana.

Mi madre la nobleza es una protección que me permite ahogar a la oscuridad, bajo el control de mi fortaleza se abren las puertas al sol, donde se arrastran las oscuridades ahí está ella para imponer su valiente decisión. La nobleza me da las armas para que la sangre que me salpique sea la del dragón, para que en templada actitúd invoque a la luz, como así lo negativo puede ser invocado por medio de lo que damos al mundo, así la luz será invocada como una revelación que nos de belleza para el buen uso del poder.

La luz tiene distintos tipos de fuerza, y el hechicero blanco pasa de manejar las más pequeñas hasta ser el caballero de la llama máxima que emana su corazón. El fuego representa al corazón, pues este enciende de sangre al organismo, y su luz vista como coraje es una estrella en el pecho. El portal fue cruzado por fuegos nobles, transformando lo inconsciente en brillo resplandeciente, finalmente ha llegado el existencial propósito, una importante batalla entre tinieblas y soles, signado por la consciencia, liberado como flecha al espacio sideral.

 

 

Capítulo III. La nueva interpretación del dolor

 

Un anhelo tan abstracto de libertad, esa esperanza por salir del camino de los hilos que mueven el mundo, que mueven todo pero no pueden mover una sonrisa verdadera, que ni su tenebrosa pesadilla puede impedir mi conexión con la luna, que me nutre de nuevo con su rostro de consuelo, que flota evanescente encandilando suavemente, una incertidumbre que en mi adentro recorría, al habitar mi antigua negra vida, entre jirones de fuego que escupían los dragones, el misterioso inconsciente que elige los dolores, sabána sin arenas que a mi cuerpo lo deseca, eligiendo maldición cási sin darse cuenta.

La elección es un regalo, ser dolor está en tus manos, preparándose a ser sabio, el religioso es un ignaro, si vieras lo terrible que es ser parte del rebaño, ya no hablo de las cúpulas, esclavizados los hermanos, al vivir en la materia, al sufrimiento atados, a la duda o al desánimo, tristemente encadenados, sin poder entre las manos, su destino en otros resposando. Una normalidad que quiero romper, la ironía de ser loco es saber a donde vamos, si al político falseado o al desarrollo del fuego máximo, el uno no puede habitar con el otro, la libertad es celosa y no se consigue amando a la oscuridad, de la cual se forma lo banal que es material, de esta forma hasta el cielo prometido es banal promesa, si el que lo pronuncia, con la verdad, se seca. Así podemos saber también si un razonamiento idealista y aparentemente intelectual tiene consecuencias, si te permite conectar tu autoconfianza al mil, despertando la nobleza con la vista tan allá que da grandeza, y te desprendes de la tierra para conocer con el corazón, entonces tu razonamiento tendrá maravillosas consecuencias… Pero si al contrario, te recorre un bloqueo, te frustra lo que ves, y aunque tienes seso para amar nunca para el autoquerer, entonces tus razones para vivir no están tan lejos de la infelicidad.

Meses o años sucumbiendo a la oscuridad son necesarios para saber apreciar el brillo cálido de la paz, en la trinchera agazapado, detrás los sonidos de la guerra, hacen que alguien anhele más estar en casa para la hora de la cena. Los vicios son un escape, de la revuelta azabache que adorna tus decisiones, del agujero que se traga toda la hermosa vida, la cual reemplazas con la artificiosa luz de una sustancia prohíbida. Cuando no se tiene paz cualquier cambio es mejor, ir saltando de situación en situación, conociendo lo que tienen para enseñarnos, pero una estruendosa atracción, va a negar la revelación, el mensaje que tiene para nosotros el error, de estar en penúmbras y fantasearse creyendo tener la absoluta razón.

 

 

Capítulo IV. La sanación mediante la verdad

 

Los demonios se queman cuando el humano los conoce, tu oscuridad se desvanece cuando ve que no te va a poder pasar por arriba, se deshace lo negativo cuando en tu expresión se mueve la luz, la luz representa ideales de nobleza y la cancelación de los errores, cuando te escondes de la luz es cuando más odio te genera, porque la macabra calavera te ha puesto una máscara de autosabotaje, estar de un lado o del otro te cambia las ideas, somos tan fácil moldeables por lo que nos rodea, por eso sed un toro en posición de defensa, para saber liquidar lo malo con dorada magnificencia, el mundo es una habitación a donde la sombra nos invita, de ti depende cambiar la acción y te liberes del destino.

La esperanza es ir juntando los momentos de pequeños éxitos, es tomar con tiento las posibilidades de crecimiento, es que tu piel resista ante los remolinos del tiempo, es hasta en la marisma abisal encontrar la forma de respirar, hasta en la locura máxima la fortaleza nunca querer abandonar.

En una fortaleza, en una persona, asediada por la soledad y el abandono, la virtúd abre sus alas protegiendo su entereza, aunque el humo de la destrucción innunde la vida, brillarás con más pasión si encuentras en el arte la alegría, y las sombras que te toman de los pies y te miran desde el cielo, te harás inmune a ellas, defendiendote con tinta dibujando o con guitarra sonando, la ruina no es tu cuerpo, la ruina viene de lo recóndito del universo, si te inspiras lo suficiente conseguirás un lindo verso.

Cuando ya tenemos las herramientas, cuando vemos al dragón que iba en nuestra búsqueda derrumbarse, la calma llega al saber que nuestro funcionamiento es perfecto, cuando la luz se pone detrás para empujarte hacia adelante, y extiendes los brazos como disfrutando del paisaje. Lo que genera ruinas se convertirá en ruinas, el que quiera salir del mecanísmo volará hacia la libertad, armado con todo lo que necesita,si falla no hay que ceder la voluntad, sino con tiento elegir lo mejor para evolucionar.

La espera vale lo que se está gestando, mientras todos los temores se van arremolinando, una decisión sellada en tu sangre, el pilar de los muertos o el pensamiento venerable, muchas armas y poco coraje, para dar su corazón frente al mundo en un instante. Conectado fuertemente con el instinto, la sensibilidad te permitirá cazar el objetivo, el objetivo de conseguir el dorado brillo de la magnificencia, y que tu naríz respire calma con esa fortaleza, que tus nubes se empapen de algodonosa efervescencia, y se abran dejando traspasar la luz de poderosas estrellas.

 

 

Capítulo V. La transformación de la experiencia del dolor en algo útil para el camino

 

El fuego tiene secretos que precia la oscuridad, la oscuridad precia esos secretos porque busca acabar con la luz, estamos entrando a un interesante campo, porque si la oscuridad tiene la cualidad antropomorfa de preciar algo, entonces la oscuridad es algo con movimiento que entra en la vida para interferir en ella, la oscuridad entonces precia la nobleza, la luz más alta en la tempestad, porque busca destruirla, al igual que busca destruir las demás luces, el coraje, la voluntad y la decisión.

Saber valorar el momento para que cuando se vaya dejarlo ir, deseandole en la eternidad un viaje infinito, teniendo como compañía la conexión que generaste con ese momento, disfrutando la materia pero también lo inmenso, una oscuridad iluminada por el deseo, esa luz en la penúmbra que es el bien que quieres para el resto.

Para descrubrir la verdad en todo debes saber a donde estás yendo, a donde te está llevando algo, si remar se te hace pesado, pues estás en aguas negras de basura y plankton, si tu vida está dirigida por analíticos engaños, si en tu cerebro brilla luz pero el corazón es un espanto, entonces eso es descender por el sendero de picos desolados. Para todo el mundo es igual, el entorno puede volverse una pesadilla ante cualquiera, pero hay una diferencia en el que deja que la luz le entre por otras partes además del cerebro, si entra por tus piernas, fortaleciendo muslos y pantorrillas con su calor vital, entonces remar se convertirá en una acción que hará circular más fuerza en tu interior, los brazos se adornarán con cristales de poder para maniobrar con destreza el remo, toda esta metáfora significa que la luz te dará poder para facilitar tu existencia, al renovar los conceptos que tenemos y generar nuevas interpretaciones que nos ayuden a vivir mejor la vida.

La duda se aparta con una potente decisión, con la intensa mirada de saber lo que se quiere, con la creencia firme sobre tus renovadas interpretaciones, que es tu armadura de guerrero en el elevado templo. El templo representa la grandeza, soliendo asociarse a la arquitectura gótica y a sus fabulosos vitrales, y al reposo de la luz solar sobre estos, lo que causa la imagen completa es la sensación de que el sol respira a través del cristal. Entonces la respiración del sol es la que envuelve a la persona decidida, decidida a compenetrarse con su nueva verdad, es quien carga su montaña, es decir su cuerpo, y quien lo cuida de la erosión del viento, el cual representa a las dudas y los lamentos.

Hay que saber que efecto tiene juntarnos con cierta gente, las personas con las que nos juntamos abren portales en nosotros, de esos portales puede manifestarse tanto la oscuridad como la luz, eso depende del tipo de relación con la persona, pero uno mismo tiene que saber identificar en los demás la luz y la oscuridad, y ser independiente de la influencia externa, así aterrizo todo el tiempo en un sueño de libertad, el sueño representa lo más anhelado, y la libertad pura tiene motivo de ser un sueño.

La bruma llega, pero el árbol sigue creciendo incluso en las tinieblas, y encuentra con sus copas altas el claro cielo, cuando la niebla invade se deshoja, incinerando en el aire la hierba seca, todo esto significa que si la oscuridad nos rodea debemos deshacernos de inútiles patrones, de conducta e interpretativos, deshojarnos de ellos para seguir creciendo, y así la luz será más que sombra, en el lumínico modelo de tu ser completo, que tocará con su cuerpo ramificado el cielo ajeno de negro.

Volar con esta comprensión, es decir, extenderse más allá de los límites por un ideal mayor, lo que siente el corazón es más valioso que todo el enojo, que te ata encadenado al suelo, quema con tu ser entero la negrura del mundo muerto, el propósito existencial es una malva, que nos recuerda lo fría que puede ser la existencia sin un importante sentido detrás.

 

 

Capítulo VI. Como vivir más allá del plano materia

 

Qué somos más que las conexiones que tenemos, las veces que jugamos en la plaza con las personas, y ¿Qué te generaban algunas de esas personas en la plaza de la vida? Oscuridad, porque están meditando en la tierra, enraizados al yerbal, no alcanzan a volar en la limitación de su mente, enfocándose en el más acá, matando lentamente su imaginación viviente.

Necesito ser todo lo que se anima de manera extraterrestre a estallar, que mi ente desprenda una estela de astros para en sabiduría poder lo eterno apreciar, y liberarme de toda esquirla de aprisionamiento, en este mundo que te olvida la importancia de ser inmenso, el mundo no se cansa de mandar tanto sufrimiento, es la rueda que gira indefinidamente nutriendose de tu ignorancia, de la poca luz que mantiene en el poder a un reinado terrenal, signado por la muerte y un terrible destino que no puede ver más allá.

Somos supremos en nuestra luz, la cual nos fue oculta por la sensualidad del plano materia, mientras se está en la oscuridad se es impuro, pues nuestra luz está interferida por el mundo que nos toca ver y experimentar.

Es el pensador cósmos el que te envía situaciones pensadas para acrecentar tu luz, lo que uno quiere que sean las cosas es un estado de suspensión, en donde se malentienden las señales cósmicas, y se piensa por si mismo sus situaciones sin el aval del poder para influir o cambiar nada, ya que el poder nos lo da el cósmos para hacer lo que él quiere con nosotros, si nos negamos a avanzar en la dirección pensada ocurre el eclipse, es decir que el humano vive en las tinieblas alimentado regular y limitadamente por la poca luz que recibe del cósmos hasta morir, o puede decidirse a llevar una vida alineada con la luz cósmica, fortaleciéndose, vida que le otorgará un halo de belleza.

La justicia es un halo de luz, todos los justos de la luz viven en el plano de la eternidad, ser justo es acabar con la oscuridad por ser un mal indeseable, esa filosofía va más allá de los ordinarios pensamientos del plano materia, ser justo es tener el secreto del fuego máximo, un fuego que quema tu anterior “yo”, y te centra para vivir el sentido de la existencia, la dificil batalla en la tierra entre la corrupción y la nobleza.

La felicidad de sentirse completo es el oro espiritual que buscaban los alquimistas, con él flotamos en un portal de sabiduría, nuestra luz se hace evidente porque la desprendemos a cada instante, luz que emana de nuestra piel como burbujeante, y tenemos la verdad conseguida a base de esfuerzo, la verdad es representada con una espada, que corta el magnetismo que ejercen sobre nosotros las influencias groseras del plano de la materia.


©Del texto: El Corazón Arde en Verdad, 2021

Autor y Editor: Arturo Acosta

Tapa: Arturo Acosta

Se terminó de escribir el 27 de marzo del 2021

©Todos los derechos reservados


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